|
|
EL HOMBRE MAS GRANDE DE TODOS
LOS TIEMPOS
¿Acaso no es
científicamente imposible y mitológico el nacimiento virginal de
Jesucristo?...
ARGUMENTO # 1
DE LOS INCREDULOS
"La idea de un nacimiento virginal es científicamente
imposible".
¿En verdad?. ¿Dónde han estado esas personas en los últimos
21 años?. Desde que la fertilización in vitro y la
transferencia de embriones vinieron a escena en 1978 (eso
sin mencionar la inseminación artificial), es MUY posible
para una mujer que nunca ha tenido relaciones sexuales poder
dar a luz.
Desde luego que la Biblia es clara cuando menciona que fue
el Dios Todopoderoso quien hizo tal milagro en María y no un
reconocido ginecólogo al elaborar los detalles de la
concepción humana de Jesús. "El Espíritu Santo vendrá sobre
ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así
que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios"
(Lucas 1:35).
¿Suena milagroso?, ¡claro que si!. Pero aún en estos días
¿quién puede negar que los milagros ocurren?. Aún se mira
como un milagro pequeño si consideramos a Aquel que creó el
universo.
ARGUMENTO # 2 DE LOS INCREDULOS
"La idea de un nacimiento virginal se deriva de la
mitología".
El autor Patrick Campbell (autor del libro "El Jesús
mítico") y el Obispo Episcopal J.S. Spong son dos personas
que sugieren que... "el nacimiento virginal es reconocido
claramente como un elemento mitológico en nuestra fe
tradicional la cuyo propósito no era describir un evento
literal sino capturar la trascendente dimensión de Dios en
palabras simples y los conceptos de los hombres del primer
siglo."
Ambos individuos, sin embargo, pasan por alto dos verdades:
a) No hay absolutamente ningún precedente en toda la
mitología pagana de un nacimiento semejante. Por ejemplo,
Zeus tuvo relaciones con Alcmene y nunca hubo un nacimiento
virginal. b) ningún judío respetable consideraría jamás
confundir la mitología griega-babilónica para acoplar el
nacimiento del Mesías.
ARGUMENTO # 3 DE LOS INCREDULOS
"La idea de un nacimiento virginal no tiene soporte
histórico"
El credo de los apóstoles, escrito en el siglo cuarto; el
credo Niceno, adoptado en el Concilio de Nicea en el 325 d.C.;
el credo de Athanasia escrito cerca del 405 d.C.; el tratado
Calcedonio, adoptado en el Concilio de Calcedonia en el 451
d.C.; y el pequeño catecismo de Martin Luther en 1529 d.C.
son solo unos cuantos ejemplos de los créditos históricos
que reconocen la veracidad del nacimiento virginal de Jesús.
Solo en los tiempos modernos la critica a la Biblia comenzó
a dudar de una verdad que la Iglesia ha considerado con
respaldo histórico.
ARGUMENTO # 4 DE LOS INCREDULOS
"La idea de un nacimiento virginal no es bíblicamente
convincente"
Algunos críticos mencionan el hecho de que el Apóstol Pablo
haya guardado silencio acerca del nacimiento virginal de
Jesús y el hecho de que la virginidad de María nunca es
mencionada en el Evangelio según San Juan como evidencias de
que Jesús nunca nació de una virgen.
Pero el argumento del "silencio", que siempre resulta ser un
intento en contra, es realmente débil si consideramos el
hecho de que ambos, Pablo y Juan, estuvieron tan
familiarizados con el evangelio tal y como lo describen
Mateo y el doctor Lucas (quien por cierto era un fisiólogo)
y NUNCA cuestionaron sus escritos o intentaron refutarlos.
Es decir, si Pablo hubiese "ocultado" algo que Juan supiera,
el mismo Juan hubiera acusado a Pablo sin temor alguno ya
que esa era la relación de confianza que existía entre los
apóstoles (Gálatas 2:11-14; 2 Pedro 3:15-16).
ARGUMENTO # 5 DE LOS INCREDULOS
"La idea de un nacimiento virginal es estadísticamente
inestable"
Si usted realmente desea confiar en un voto (¿y quien lo
desea?), vamos a las estadísticas y veremos que hay mucho
que desear. En 1965 cerca de 7,441 líderes protestantes no
estaban plenamente convencidos de la autenticidad del
nacimiento virginal. Una encuesta reciente determinó que de
un grupo de 1,011 adultos, el 91% de los cristianos
norteamericanos si cree en el nacimiento virginal. Esto nos
debe de enseñar que las verdades espirituales tienen su
autoridad en la Biblia (Isaías 7:14; Mateo 1:25) y no en la
opinión popular o de lideres religiosos. |
| |

|